Mostrando entradas con la etiqueta creencias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta creencias. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de enero de 2016

5 de Enero, noche de cuento.



Nacido, pues en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Donde está el rey de los judíos que acaba de nacer? (Mateo 2, 1-2)

Ni reyes, ni tres, ni de qué razas, ni jóvenes, ni viejos, ni con barba o sin ella, ni con pluma, más plumas o ninguna, ni turbantes, ni collares, ni en camello, ni en caballo, ni con esponsors, ni con majorettes, ni con cornetas y tambores.

En fin, como no podía ser de otra manera, a lo largo de los siglos,  al albor de un par de líneas de una de los universales libros de cuentos, hemos construido un cuento, y los cuentos se  cuentan a gusto de quién los cuenta.

Y quienes lo relatan ahora son las Concejalías de Cultura. Eligen personajes, attrezzo y puesta en escena. Y por eso, algunas de ellas, son campo de artificial controversia promovida por los hacedores de la mala política, de los farsantes de turno.

Los niños que se creen el cuento de los reyes magos, saben que cuando los tres personajes visitan la iglesia y le donan sus presentes a un diminuto niño semidesnudo de escayola o barro, están haciendo teatro. Es como cuando ellos le hablan a sus muñecos, un juego. Y eso les hace gozar.

A los niños que se creen el cuento de los reyes magos, lo que menos le importa, lo que de verdad no tienen en su cabeza, es que vienen a sus calles buscando el lugar donde ha nacido  un imaginario rey de los judíos. Aparecen para  sorprenderles, para satisfacer sus deseos. Y eso les sobra y basta.  Para ellos, aún en bañador y envueltos en tules transparentes, la nube de caramelos les vestiría de reyes.

Los niños que creen el cuento de los reyes magos aguardan con impaciencia si este año llegarán subidos en algo menos manido que el caballo, el camello o la carroza decimonónica o chafardera. Esperan un avión o algún extraño y sugerente objeto interestelar capaz de transportarles al universo de sus sueños.

Y observan su vestuario para comprobar si es lo suficientemente estrafalario y propio de magos, aunque a muchos les asalta la sospecha de que son hombres normales y corrientes bajo un disfraz, porque sus barbas no les convencen. Y porque, al mismo tiempo, con vestimenta, edad  y corpulencia diferentes están en televisión y en su calle, y eso les pone en guardia.

Y entonces tenemos que ampliar el cuento. ¡Ah! ¡La magia de la ubicuidad!

-Escucha, hijo, tienen el don de aparecer a la vez en muchos lugares pero lo hacen con apariencia distinta porque no quieren que nadie sepa cómo son en realidad. Cuando pasen estos días, colgarán sus trajes y caminarán entre nosotros  vestidos como tú y como yo. Como tú y como yo, tendrán días de fiesta y otros de pena y llanto. Procurarán hacer el bien y no hacer daño a otras personas, aunque como tú y como yo, no siempre lo consigan. Y por la noche, cuando estemos dormidos, sin que nos demos cuenta, se meterán en nuestros sueños y así, cargados con nuestras ilusiones, llegarán, el año que viene, a todas las casas del mundo.

-¿A todas?


-Y entonces tendríamos otra vez que ampliar el cuento. Pero yo no lo voy a hacer, porque en esta noche no quiero contar más cuentos. 






sábado, 20 de septiembre de 2014

Provocación (I)




Un torero, un lancero de Tordesillas... es un provocador que expone descaradamente el placer que le produce hacer sufrir al toro hasta su muerte.

Para quienes matan al toro a lanzadas o estocadas y sus partidarios, el animalista que hace ostensible su oposición a tal actuación, es el irrespetuoso, el provocador. La razón de la sinrazón.

El lancero y el torero enojan al animalista y viceversa, pero son ellos quienes en un acto de animalidad inician la partida, y dan de lleno en el corazón del segundo, exigiendo, además, respeto (sic).

Que los animalistas manden a los taurinos a la historia es cuestión de poder, de quién sea capaz de imponerse a quién utilizando la fuerza de la ley y de la educación.

En nuestra sociedad, aún en gran parte condescendiente con el maltrato animal, poco a poco se abre paso una nueva conciencia sobre la animalidad que provocan en los taurinos -toreros, lanceros, aficionados a corridas, corre bous…- actitudes y comportamientos reaccionarios, embestidas en toda regla. Últimos cantos de espúrios cisnes.

Los reaccionarios taurinos instalados en el gobierno están utilizando la ley para imponer su visión de España, declarando los espectáculos taurinos patrimonio cultural inmaterial, soliviantando a los animalistas, quienes si llegan al poder, a buen seguro los prohibirán. Toma y daca.

Los reaccionarios no dudan en utilizar plazas de toros y escuelas de tauromaquia para intentar crear el apego de los niños a las corridas lo que  dice mucho del poco respeto que sienten por ellos. Asilvestramiento. 

En la confrontación con los maltratadores de animales no cabe hablar de tolerancia, muy al contrario, intransigencia total con ellos.

Como Soria con el Duero en voz de Gerardo Diego, y al igual que en otros tantos asuntos de la vida cotidiana, la escuela, indiferente o cobarde, se mantiene ciega, muda y sorda ante el cuestionamiento de los espectáculos de maltrato animal. Una provocación para los amantes de la dignidad y la libertad.












martes, 4 de febrero de 2014

En pretérito imperfecto.


Era el día grande de las fiestas patronales. Envueltos en la atmósfera sacro-trágica que creaba el organista, los fieles no daban crédito a lo que veían.  Del camerino de la Santa Patrona brotaba una densa nube de incienso entre la que se vislumbraba al nuevo párroco, que en un ritual casi mágico, despojaba a la imagen de su ostentosa corona mientas decía: “Esto no es la Virgen”.  

-“Esto no es la Virgen”, proclamaba retirando de la imagen el afiligranado manto.  

-“Esto no es la Virgen”,  repetía quitándole las puntillas.

-“Esto no es la Virgen”,   entonaba retirándole la peluca.

-“Esto no es la Virgen”,  insistía dejándola sin vestido.

Los iniciales murmullos de sorpresa, tornados sobrecogido vocerío, se ahogaban en un grito mudo en el momento en que el sacerdote, levantando por encima de su cabeza la desnuda estructura metálica rematada por un sencillo busto a que había quedado reducida la imagen, estremecía a todos con un último y rotundo: “Esto no es la Virgen”,  salido de lo más profundo de su profundo ser.

Acto seguido, el monaguillo, portando los accesorios y el ropaje en un perchero, y el sacerdote, sosteniendo el busto a la altura de sus ojos, abandonaban el camerino, descendiendo pausadamente por la escalera lateral que desembocaba en el altar,  en una especie de comitiva funeraria que se hacía eterna. Como muestra de ceremonia milimétricamente preparada, a la par que ambos ocultaban tras la sagrada mesa los objetos que portaban, la hornacina, ahora vacía, quedaba a oscuras. Extendiendo los brazos, frente  a los feligreses, el párroco exclamaba:

                  “Lo esencial es invisible a los ojos”  

Entre la ira y el llanto contenidos de muchos, algunos susurraban: “Ciertamente es el día de la Virgen.” Para mis adentros dije : " Ni hoy, ni mañana, ni pasado. Los cuentos, cuentos son".


jueves, 22 de agosto de 2013

LO QUE NUNCA SE SUSCITA EN CLASE DE RELIGION NI EN CATEQUESIS

Si por algo se caracteriza la religiosidad popular es por el seguidismo intelectual. Todos los que hemos nacido en el seno de una familia católica en España sabemos por experiencia que desde la más tierna infancia, en la escuela y en las parroquias se refuerzan elementos del pensamiento preoperacional como el animismo y el mimetismo condicionando la afectividad del niño a imágenes e historias de la Biblia mediante la participación en ritos y actividades lúdico-festivas en las que se les habitúa a no cuestionar nunca el mensaje que se presenta como incontestablemente verdadero. A mí me costó llegar casi a los treinta y tres años para romper los barrotes de ese borreguismo en el ámbito de lo religioso. Curiosamente mi distanciamiento comenzó, años antes, a partir de unos ejercicios espirituales.

Esta entrada surge a partir de mi interés por exponer la importancia del hecho de enfrentarse a la información presente en los textos religiosos cuestionándola, una actitud que nunca se podrá adoptar en las clases de religión ni en las sesiones de catequesis. En esta ocasión he elegido algunos fragmentos del principio del Génesis, un texto que fundamenta el poder creador del Dios cristiano. La estrategia: plantear preguntas cuyas respuestas dejo para el lector. En su elaboración, como se puede comprobar fácilmente, han influido notablemente textos de Sebastián Agulló -de imprescindible lectura- que desconocía, a los que llegué por asociación de ideas y en los que me he basado para reordenar y completar las anotaciones que tenía. Se puede acceder a ellos a través de los enlaces que aparecen al final del artículo.  

1.1. Al principio creó Dios los cielos y la tierra.
Al principio…Se deduce de la frase que el autor del Génesis considera que Dios existía antes que el Universo y así lo afirman los judíos, cristianos y musulmanes. Pero entonces surgen algunas preguntas. ¿Dios existe únicamente en el espacio que ocupa el Universo? Si es así ¿la expansión del Universo significa que Dios también “crece” o... estaba “encogido” y se va desplegando haciendo que el Universo se extienda con Él? ¿Estamos asistiendo a una expansión de Dios que en contra de lo que se dice no es inmutable?. La siguiente pregunta surge en paralelo a las anteriores: ¿Dios “ocupa” más, es decir es más extenso que nuestro Universo? Si es así, ¿habrá creado o estará creando otros universos distintos al nuestro pues todavía “le caben”?  ¿Podría, en su afán creador, replicarse a sí mismo en una especie de gemación divina y generar otras posibilidades, otros universos?

1.26. Dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y …
Por su contexto “Dijo Dios” es una forma coloquial de expresar el deseo divino de crear. A pesar de ello la elección de esta expresión no es casual. El autor quiere dejar claro el hecho, defendido por las iglesias cristianas, de que Dios se pone en contacto con los hombres y éstos, o por lo menos algunos, son capaces de entenderle. Pero, ¿cómo se produce esa comunicación?, ¿Dios se materializa en forma humana, animal, vegetal… y utiliza el  lenguaje de los hombres o bien Dios entra y sale a su capricho en cualquiera de nosotros actuando directamente sobre nuestras neuronas produciendo verbalizaciones e imágenes? Teniendo en cuenta que los pensamientos e imágenes provocan emociones y sentimientos, ¿es la simple idea o imagen de Dios que cada uno se hace el origen del sentimiento de conexión con Él? Si fuese así Él entonces no nos hablaría, sería la idea que nos hacemos de Él la que funcionaría como el estímulo que provoca en nuestro cerebro las alteraciones  propias del estado místico.

2.7. Entonces Yahvéh-Dios formó al hombre del polvo de la tierra, insufló en sus narices aliento de vida y fue el hombre ser viviente.
Polvo y soplo, cuerpo y alma.  Si Dios crea un alma y un cuerpo para cada uno de los nosotros, ¿con qué criterios reparte “talentos” físicos y espirituales? ¿A capricho? Estas preguntas cobran especial relevancia en el caso de los que nacen disminuidos psíquicos: ¿son almas malformadas, con defectos de "fabricación"o…lo que es deficiente biológicamente es su cerebro y por eso su alma no se puede manifestar adecuadamente? Y digo yo: ¿le es tan gratificante crear un ser deficiente o condenar a un alma a no poder manifestarse en plenitud? ¿Resulta dañada el alma en éste último caso? ¿Abre la puerta esto a pensar que no todo lo que hace Dios es bueno?

La pregunta para mí más trascendental la dejo para el final: yo no consigo percibir de ninguna manera mi alma y por lo tanto, localizarla. ¿Alguien lo ha conseguido y puede decirme como lo hace?

2.16-17. Y Yahvéh-Dios dio al hombre este mandato: De todo árbol del jardín podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comas, pues en el día que comieres, morirás sin remedio.
La metáfora empleada en este fragmento invita a pensar que Dios manifiesta al autor del Génesis… ¿ ? … que en el mundo por Él creado, el bien y el mal, de alguna manera, están asociados. Independientemente de considerar el Mal como ausencia de Bien o defender que ambos son dos entidades diferentes, lo malo y lo bueno existen en nuestro mundo. Dios no podría crear algo que no esté en Él, luego Dios es Bien y Mal. Es más, en versículos anteriores el autor repite en varias ocasiones que Dios estaba contento con todo lo que había hecho, lo que sin duda, aunque no lo diga textualmente, es extensivo a terremotos y huracanes, ¿o no? Luego el “árbol de la ciencia del bien y del mal” es decir el tándem Bien-Mal, como todo lo creado por Dios, es bueno. Mis preguntas serían: ¿No es esto una contradicción con el mensaje de las jerarquías católicas que se empeñan en catalogar al Dios creador exclusivamente como Bondad? Cada cuál sabemos de los actos de bondad y de maldad de los que hemos sido capaces y lo que nos cuesta ser buenos y que del mal que hacemos surgen posibilidades creadoras de hacer el bien. ¿Será en eso en lo que somos hechos a imagen y semejanza de Dios? Los castigos de Yahveh  descritos en la Biblia son terribles y aparte de que tal vez debamos revisar lo que entendemos por actos buenos, ¿no será más bien que Dios no pudo ni puede hacernos de otra manera? Más aún, teniendo en cuenta lo dicho hasta ahora: ¿no será que el autor del Génesis y sus sucesores en la fe se inventan un Dios para explicar un mundo que desborda a nuestro entendimiento?

Habrá a quienes las preguntas le parezcan inconvenientes. A ellos les diría que el pensamiento que progresa es el pensamiento osado. A otros les parecerán ridículas, a otros insuficientes. Lo acepto siempre que las desmonten,las respondan o las completen con coherencia. Al fin y al cabo no soy un Dios.


LECTURAS RECOMENDADAS.

“Deconstrucción de Dios”. Sebastián AGULLÓ

“Deconstrucción del alma y el dualismo”. Sebastián AGULLÓ

“¿Dios?”. Sebastián AGULLÓ

“El aciago demiurgo”. E.M.Ciorán

sábado, 17 de agosto de 2013

Gentuza

                    "Ni en el explotador  ni en el que 
                  a él se abandona hay humanidad 
                      sino animalidad". JS-CG

Junto al Gigüela, inusualmente vivo este verano,  diviso una pareja de gitanos rumanos. Sus consumidas formas juveniles y sus pieles abrasadas por el sol  transmiten dolor al verlas. Ella recoge agua verdinolenta del caz, él la  toma de un tubo de goteo. La vida les ha negado hasta el agua, pero ¿a quién le importa? Expulsados e hijos de hijos de hijos de expulsados de todos los cielos e infiernos terrenales, llevan desde el nacimiento el estigma de su raza y sobreviven entre nuestras miradas de odio, desconfianza, desprecio o miedo. En estos días venden  sus energías por menos de veinte euros en la cosecha del ajo y llegado el caso tal vez lo hagan en inevitable y ruinoso meretricio porque su incomprensible y embrutecido Dios tampoco les permite ser putos de lujo. Hasta puede que les expolie algún “hermano” de sangre, Gitano de gitanos, “pisaor” de cabezas ya pisadas en las que aún perviven recuerdos de cuando sus tatarabuelos eran vendidos como esclavos en monasterios de Rumania. Entre los imponentes sauces, su coche, una suerte de caballo y carreta de chatarra, su  refugio y su retiro, su nido de amor y su palacio. No están solos. En las cercanías avisto un vehículo más y algo más allá, otro. Entre los tres forman un pequeño campamento en el que las ropas tendidas, efímeras paredes de algodón, les proporcionan una pizca de intimidad a la espera de que las autoridades o el fin de la cosecha les obliguen a desmontarlo tal y como sucede desde hace años, pues “ellos” aparecen y desaparecen en el pueblo como escorrentías de temporada. Andurrean por nuestras calles desde poco antes que las sembremos de colgaduras para celebrar las fiestas de San Juan, aquél que predicaba y bautizaba para convertir al pueblo, en cuyo honor nos vamos de pinchos, cubatas y cañas a bailes y chiringuitos. Y ellos, sin  agua. ¡C´est la vie!. La vie de los que dicen creer en un Dios y de los que no. En eso nos igualamos todos, en el desinterés por las injusticias y en la desgana por no cambiar nada.  
“Villarta está llena de esa gentuza” me dijeron. ¿Gentuza estas gentes que pasan insufribles horas miserablemente pagadas en el tajo en el que hasta les obligan a comer a pleno sol negándoles  un momento de reconfortante sombra? Hoy por hoy las plantaciones de ajos son el tajo de la deshonra. ¡Gentuza quienes les explotan y quienes hacen la vista gorda! Si por bondad entendemos hacer el bien a otro, en el caso de estos ajeros, ni somos buenos ni nos importa no serlo. Como municipio, años ha que no procuramos a estos nómadas de nuestro siglo lo que si procuramos a las plantas: un punto en el que disponer de agua, prueba de que para muchos las creencias o ideologías que dicen profesar son mero entretenimiento de su ¿entendimiento?. "¡Que los echen!", me continuaron diciendo. Sólo queda, dije, un lugar al que aún no los han intentado desterrar, el mar.
                                                                



                                                                

LECTURA RELACIONADA




martes, 16 de abril de 2013

Creer versus Conocer. Una clase de Matemáticas.

         
En la primera clase de la mañana me he visto en la necesidad de abordar en el grupo de segundo de la ESO la estructura del sistema de numeración decimal, la definición de número decimal y el fundamento del algoritmo de la división. ¡Nivelazo! Ahora en la segunda he optado por hacer lo mismo en el grupo de primero. Al final les he pedido que  indiquen el  proceso a seguir para realizar la operación 4:6  y lo justifiquen. Intervienen varios al unísono diciendo prácticamente lo mismo.

- Se pone un cero porque  cuatro no cabe entre seis. Luego se pone una coma y se le añade un cero al cuatro por lo que ya tenemos  cuarenta.

- ¿Pero no se trata de dividir cuatro y no cuarenta?.

-Sí pero como hemos puesto una coma ya tenemos cuarenta.

Insisto. ¿Por qué se han convertido en cuarenta? Responden a coro:

-Así nos lo han enseñado.   

-Será porque la coma es mágica y convierte al cuatro en cuarenta, añado un tanto displicente. Entonces una alumna apostilla:

-Nos han dicho que se hace así y nos lo creemos. Como dice el cura: ¿Por qué creéis que Nueva York existe, si no lo habéis visto?

Apenas dicha la última palabra tercia en la conversación, con vehemencia, otra chica.

-Siempre estás con lo mismo. ¡No lo vuelvas a decir más! ¡Ya está bien! ¡Deja al cura en paz!¡NO VUELVAS A DECIRLO!¡Y deja de mentar al cura!

Ante el silencio de los compañeros me veo en la obligación de intervenir. 

-No puedes prohibir a alguien decir lo que quiera.

-Llevas razón, Juan, pero que diga lo que de verdad dijo el cura. Lo que dijo fue que aunque no hemos visto Nueva York, se puede demostrar que existe, de igual manera aunque no hemos visto a Dios también se puede demostrar que existe.

-Entonces, digo, ¿el cura os ha demostrado la existencia de Dios?.

-Porque tenemos la Biblia y además, la fe, apostilla convencida la chica que estaba sentada al  lado de la anterior.

- Con semejante planteamiento no me extraña que poner una coma en la división con decimales sea para vosotros artículo de fe, dije. Para conocer, para saber, tenemos que utilizar la razón y puestos a razonar voy a ver si comprendeis el porqué de la coma y el cuarenta.

-¡Ay, Juan!, dice una nueva interviniente. ¿Por qué te empeñas tanto en que razonemos? Se pone la coma, el cuarenta y punto. Si es muy fácil.

Me pongo serio y ellos en guardia. 

-Esto os digo: el profesor que no os ponga en situación de que averigüéis el porqué de las cosas es un pésimo profesor y  me refiero al profesorado de todas, repito TODAS las áreas y al de matemáticas especialmente. Quien “enseñe” las matemáticas como un conjunto de reglas que tenéis que utilizar mecánicamente está atentando contra el objetivo fundamental del área: el desarrollo del razonamiento, herramienta fundamental para que podáis resolver problemas de la vida cotidiana. Quien así lo haga os está convirtiendo en meras calculadoras humanas que además de ignorar por qué hacen lo que hacen funcionan con menos rapidez y precisión que las que tenéis en vuestras carteras.

Una cosa más. Tened siempre en cuenta la fuente de información. Salvo que conste una demostración fehaciente no digáis nunca: “esto es así”. Decid: “Juan dice que…”, “el libro de sociales dice que…” “el telediario de mediodía dice…” La misma vehemente alumna del NO  LO VUELVAS A DECIR MÁS, intervino de nuevo:

-Pero Juan, no se puede saber ni ver todas las cosas. En muchas ocasiones tenemos que creernos lo que nos dicen.

-Cierto, pero CREER no es CONOCER. Ejemplo: te duele la cabeza y tomas ibuprofeno. No lo haces porque tengas fe en su bondad para aliviar o eliminar en ciertas condiciones el dolor, sino porque sabemos que surte ese efecto en el organismo humano. Tú no lo has fabricado, desconoces cómo se hace y las reacciones químicas que provoca en tu organismo, pero puedes CONOCERLO en cualquier momento porque hay evidencia detallada por escrito de sus efectos y llegado el caso podrías refutarlo en un experimento. Algo parecido ocurre con la historia. Conocemos la existencia de personas o sucesos por documentos que lo recogen y porque hay un acuerdo general sobre su veracidad. No creemos en su existencia, sino que sabemos que existieron. No creemos que existe Nueva York sino que sabemos que existe. En el caso de Dios vosotros mismos lo decís: creéis en Él, pero ¿lo conocéis?...

Y ahora vamos a analizar el algoritmo de la división  4 : 6 a fin de que no CREÁIS que el profesor convierte cuatro en cuarenta a modo de la multiplicación del pan y los peces.

Tomo cuatro folios en la mano y digo: ¿cómo hacemos para dividir esto en 6 partes iguales  o bien para repartirlo entre seis de vosotros de forma que recibáis la misma cantidad? Lo cierto es que no dejo tiempo para que los alumnos investiguen la solución y puedan contestar con fundamento, se aproxima el final de la clase y no quiero dejar este problema en el aire.  Si lo hubiese hecho tal vez algún o algunos alumnos habrían planteado algo parecido a esto.




En su lugar paso directamente a  explicarlo  utilizando el sistema de numeración decimal. La geometría permite 




justificar de forma comprensible las operaciones matemáticas y la ilustración lo evidencia. Continuamos procediendo de forma similar con las cuatro décimas de resto convirtiéndolas en centésimas.  

De forma inesperada la clase de matemáticas se ha convertido en algo más que una simple sucesión de operaciones. La didáctica de las matemáticas, como cualquier didáctica, no es neutra. El profesor que opta por presentar definiciones para utilizarlas miméticamente sin procurar la asimilación conceptual se postula como el poseedor de la verdad, el único en la clase capaz de comprender lo que dice y conduce a sus alumnos a un comportamiento seguidista y borreguil o a una baja autoestima y al fracaso académico, además de obstaculizar su evolución hacia el pensamiento abstracto, estadio al que no llega más del sesenta por ciento de la población adulta, ciudadanos con esquemas asimilatorios deformantes de la realidad e incapaces por tanto de analizar objetivamente hechos y situaciones, esos a los que llamo “brutos” con una mano de barniz academicista. El docente que no utiliza habitualmente datos de la realidad económica y sociocultural que viven sus alumnos limita o anula la vertiente funcional de sus estructuras mentales logíco-matemáticas, inhabilitándoles en gran medida para solucionar problemas cotidianos. En definitiva es la versión escolar del chaman o sacerdote que predica el valor de las CREENCIAS en el numinoso mundo de los números. Un planteamiento ideológico alienante.




Lecturas recomendadas:  

LIZCANO Manuel. “La ideología científica”. Revista NOMADAS. http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/0/elizcano.htm

POPPER, Karl R. “Conocimiento objetivo” Editorial TECNOS. Madrid 2010.

CASTRATI MATEMATHICAE
http://llanuraenllamas.blogspot.com.es/2011/06/castrati-matemathicae.html






martes, 19 de marzo de 2013

El Papado de las mentiras


Hay unas cuantas mentiras expandidas entre los más comunes de los comunes miembros de la iglesia, aquellos cuya deformación religiosa proviene de la instrucción intencionadamente simplista a la que han sido sometidos sobre la realidad histórica del cristianismo.

Hay extendida la falsa creencia de que la iglesia de Cristo fue UNA desde el principio de la expansión del cristianismo.

Falso es que los obispos de Alejandría, Antioquía, Constantinopla y Jesuralen reconociesen desde los inicios la supremacía de la “iglesia” de Pedro.

Falso que Pedro fuese el primer Papa y que la iglesia de Roma gobernase a toda la comunidad cristiana a partir de la muerte de Cristo. Falso que Jesús aludiese expresamente a que su deseo era transferir a los sucesores de Pedro lo que le transfería personalmente a él. Falso que los primeros sucesores de Pedro reclamasen ese derecho.

De ser cierta su existencia, el Espíritu Santo empleó once siglos de esfuerzo iluminador para conseguir que un Papa, Gregorio VII, decretase que el título de Papa universal sólo corresponde a los sucesores de Pedro. Claro que aún tuvo que emplearse más a fondo (siglo XIX. Concilio Vaticano I) para encontrar otro (Pio IX) lo suficientemente receptivo para captar la idea de que los Papas son infalibles en cuestiones de fe lo que a día de hoy no se lo cree casi nadie.

Los Papas, el nuevo incluido, se sientan en un trono fraguado a base de mentiras. Todo un  montaje para convertir al señor del Vaticano en un monarca absoluto que dicta sobre lo divino y lo humano. No es otra cosa lo que es ese hombre disfrazado de blanco. Un dictador de  moral, de fe y de la razón, alguien que prescribe cómo los católicos deben de entender las relaciones con “su” Dios y que procura imponernos al resto “su” visión de la vida. 

Quien asienta su papel en el mundo sobre una mentira no tiene credibilidad pero la jerarquía eclesiástica es maestra en hacer de la inmoralidad virtud pues “Dios escribe derecho con renglones torcidos”. La iglesia calla –oculta- al pueblo llano la verdad sobre este particular pero no importa. Los fieles no ven con el ojo de la razón, sino con el del sentimiento. Por eso cada vez que aparece sobre el balcón del Vaticano un nuevo anciano coronado son incapaces de desvestirlo despojándolo de sus proyecciones personales. No lo verán como un hombre que  ha sabido moverse en los entresijos del poder eclesiástico hasta llegar a su cima, alguien con una historia personal de luces y sombras, igual que tú y que yo. Una persona que encara el último trayecto de su vida y cuyas ya más que limitadas energías utilizará para ser digno representante de un invisible Señor al que solo acceden los elegidos… ¿Los elegidos?... ¿Recordáis el cuento del traje invisible del rey?  Su edad es la mejor garantía de que no  se embarcará en propugnar cambios sociales en profundidad algo en lo que Jesús es probable que estuviese interesado, pero no el Cristo inventado por Marcos y abrazado por la Iglesia pues la renuncia a la justicia social ha sido siempre un distintivo de la jerarquía eclesiástica que ha preferido sustituirla por la obediencia y la caridad. Bla, bla,bla… Lo atestigua que en dos milenios ningún padre Llanos ha sido designado Papa. Probablemente la razón fundamental está en el más que mundanal origen del Papado, un poder que a en base a sus dogmas en ocasiones ha segado vidas y ha intentado e intenta destruir el otro derecho humano  más “sagrado” : el de la libertad.

Lecturas recomendadas:

RUIZ DURAN,P.  El origen del Papago Romano.

PUENTE OJEA, Gonzalo. Vivir en la realidad. Sobre mitos, dogmas e ideologías. Siglo XXI de España editores. Madrid 2007

miércoles, 8 de febrero de 2012

TIEMPOS PARA LA DESOBEDIENCIA



Siempre me he preguntado por qué obedecemos o somos obedecidos, porqué otorgamos a alguien poder  sobre nosotros o  porqué nos lo otorga otro sobre él. El poder del poder.

La vida en la tierra es una manifestación de poder.  El de las tierras. El de las aguas. El del viento. El de la hembra que se preña. El del depredador. El de la inteligencia.

Nacemos. La vida nos embarca  a cada cual en una nave familiar cuyos capitanes procurarán desde el primer momento nuestra sumisión con el fin de hacer más llevadera la alteración que en su existencia produce nuestro advenimiento.  Sus instrumentos: el gesto y la palabra.  Mediante el verbo y el cuerpo  se direcciona el hacer del niño, se le indica lo que debe hacer en su familia, en la escuela, en las asociaciones…En liza dos voluntades, la del adulto que dice y la del niño que escucha. El primero administra a conveniencia fuerza, sustento y afecto   como premio o castigo para conducir al segundo a la obediencia. Si  reiteradamente el niño satisface sus necesidades cuando  se ajusta a lo que se le dice,  cuando “es bueno”,  queda condicionado a ella. Constatar en los sucesivos círculos en los que se desenvuelve, conforme va creciendo, la “santificación” social  de los obedientes, no solo le convence de la bondad de obedecer (reconocimiento social, evitar el castigo o la imposición de  penas o condenas), sino que le hace CREER en la necesidad de hacerlo para  ser  como se debe ser.

Las normas que constituyen el espacio moral identitario de un grupo social conllevan autoridad la cual se transfiere a las instituciones encargadas de que se observen. Así, a la presidencia de un club, de un país, se le debe obediencia y por ende a la persona que la regenta. Lo sé por experiencia propia. Cuando era director de un colegio, en determinados asuntos, se me hacía caso, mientras se ignoraba lo que yo opinaba sobre los mismos cuando era un simple maestro. En este proceso de transferencia, la obediencia a quien ostenta el cargo se desliga del origen de su autoridad que no es otro que velar por  la observancia del recto proceder. El experimento de Milgram de 1.963, replicado años después,  es totalmente clarificador en este sentido.  Al jefe se le obedece por la mayoría aunque sus órdenes  supongan un comportamiento cruel que atente a la dignidad y la vida humana. Las masacres realizadas por los ejércitos a lo largo de la historia dan cumplida fe de ello.

Exigirle obediencia a una persona supone obligarle a renunciar a su libre voluntad. Pero cada hombre o mujer tiene su “querer” y en muchas ocasiones su razón le proporcionará argumentos para transitar por el camino  “que no debe”. Siempre ha sido, es y será así. En ocasiones hacemos “de lo hecho pecho” y afrontamos la responsabilidad de nuestro comportamiento transgresor, en otras  intentamos evitar mediante justificaciones, ocultaciones, mentiras…el correspondiente castigo. Por experiencia, todos sabemos que no existe  la “rectitud” total y consideramos hasta “lícito” un margen de inobservancia de las normas, costumbres o leyes, lo que nos proporciona cierto grado de bienestar psíquico como compensación o autoafirmación efímera ante nuestro habitual sometimiento. Este margen forma parte estructural del concepto de obediencia socialmente asumido, sobre todo en el ámbito de la privacidad, ya que en el del espacio público tendemos a la defensa del falso purismo.
 
Mientras que una amplia mayoría social comparte un discurso considerado recto y los responsables de las instituciones actúen en consonancia con él, la cohesión grupal está asegurada. Pero en las sociedades masificadas  actuales, existen multitud de grupos en los que  el   cómo –se – debe–ser-y-actuar se concibe de forma diferente. Los gobiernos forman mayorías parlamentarias que en muchas ocasiones, tienen un respaldo real de solo  el 25-30% del censo, lo que limita la aceptación de sus normas o leyes como fundamento de la existencia común. El “deber ser”  actoral de un conservador español (aborto, homosexuales, emigrantes, acentuado individualismo económico…), choca con la sensibilidad de la izquierda clásica o los nuevos movimientos sociales como el 15M  y viceversa. En contextos así, cada vez son menos las normas asumidas como comunes y más las que resultan extrañas o inasumibles para una parte importante de la población. Así por ejemplo la creencia en que todo ciudadano tiene derecho a un trabajo digno, se interpreta por los políticos neoliberales (conservadores y socialdemócratas) como una actividad que puede abarcar  hasta 10 o 12 horas, -exceso horario-  o bien tan solo dos horas, que junto al traslado desde el domicilio familiar puede suponer media jornada empleada en tan exiguo empleo. Por no hablar de los sueldos de mierda, considerados, a lo que parece, “adecuados”  mientras otros gozan de prebendas multimillonarias. Otro tanto podría decirse del derecho a la vivienda digna, del  derecho a una justicia justa (sobre todo si no tienes dinero), el derecho a una educación gratuita, el derecho a disponer del propio cuerpo…etc.   

Para el conjunto de ciudadanos cuyo planteamiento  identitario se encuentra excluido o ignorado por la actuación política neoliberal en países como el nuestro, los gobernantes  no son garantes de  un discurso RECTO  y pierden AUTORIDAD. Se ha abierto la brecha. El camino de la desobediencia se vislumbra, no sé si cercano, pero sí como posibilidad. Los ciudadanos que se encuentren sin ningún tipo de ayudas tendrán  justificación para desobedecer el orden  y robar. Los autónomos que no cobren de ayuntamientos u otros organismos oficiales tendrán la justificación perfecta para el fraude en el  IVA  y llegado el caso para negarse a pagar impuestos hasta que no se les dé lo que se les debe por no decir que podrían boicotearles de provisiones. La clase media, maltratada por las subidas del IRPF en comparación con el trato dado a las clases altas, podría plantearse la objeción fiscal. Los maestros podríamos negarnos a hacer funciones de bedel en tantos y tantos colegios, amén de otras medidas de resistencia pasiva que tomadas por el conjunto de funcionarios pueden  ser letales para cualquier gobierno, local, autonómico o municipal. Los ciudadanos de los pueblos castellano-manchegos podríamos negarnos a pagar los impuestos municipales mientras nuestros alcaldes y concejales no cambien su actitud de disciplinada  impasividad ante los incumplimientos dinerarios del gobierno Cospedal para con la tesorería municipal, los recortes en los colegios y centros sanitarios públicos a la par que se anuncian nuevas ayudas al sector bancario.

Lo dije hace tiempo. Los políticos en el poder están dando coba a sus "chaches" bancarios para que puedan salir a nuestra costa del bache en que nos han metido y conducirnos, en nombre de la competitividad a tener los sueldos, horarios y derechos de la china comunista. Mientras tanto, nosotros,  condicionados a la obediencia,  viéndolas venir. Con más miedo en el cuerpo que vergüenza por lo que pueda pasar y ellos con una desvergüenza que se les sale del cuerpo. Thoreau y Gandhi dieron ejemplo. Son tiempos para condicionarse a la desobediencia.

jueves, 26 de enero de 2012

Fiestas De Un Dios

Un demonio real, la “productividad”, por boca de patronos y la autoridad  le ha robado a los ciudadanos horas de fiestas, tiempo de libertad. Por imperativo legal, el trabajo se ha infiltrado en las arterias de las fiestas y las va demoliendo irresistiblemente. Un pueblo sin voluntad de conservar sus fiestas es un pueblo sometido, esclavizado. 
JS-CG







Si yo fuese un Dios, las fiestas en mi honor habrían de ser para todos, como deben ser, fiestas de no trabajar.

Si yo fuese el Dios de las fiestas, los hombres gozarían como Dioses, sin que ninguna autoridad divina o humana se las organizara.

Si yo fuese un Dios, mis fiestas abrirían de par en par las puertas del corazón de los  hombres. Despojados de sus perversas virtudes y consumiendo sus virtuosas perversiones, renacerían.

Si yo fuese Dios, las fiestas en mi honor durarían no menos de cuatro días en cada estación del año. En el otoño para sumergir a los hombres en inexplorados  océanos del conocimiento, colmarlos de riquezas en invierno, inflamarlos de pasión por primavera y solazarlos en jaranas de verano.

Mis fiestas de Dios no serían como ninguna de las que conozco. O no hay Dios o no acertamos a diseñarlo.

martes, 27 de diciembre de 2011

ROMPIENDO CADENAS






Despiertas y atisbas hilos de luz que se cuelan por las rendijas de la ventana. No sabes qué hora es e intentas incorporarte pero desistes y  acabas sumergiéndote de nuevo en el abrazo de las sábanas mientras un dulce sopor recorre tu cuerpo. Son instantes que deseas prolongar, vano deseo pues nada puede detenerse. Pero te abandonas y unos segundos después estás en un dormir despierto y la mente se desboca en  verborrea mental incontenida plagada de ideas inconexas y entre ellas una que te hace despertar: “el deber  te espera”. Miras el reloj.Te quedan  veinte minutos para desayunar, asearte y llegar al lugar del trabajo. ¡Joder con el deber!

Deber: autoexigencia, autoobligación, autolimitación de la libertad personal en aras de conseguir un bien. Fundamentalmente, en el caso del trabajo, el bien de la manutención. Ahora bien, CUMPLIR CON "EL DEBER" no debe de ser nunca sinónimo de SOMETIMIENTO. La moral de muchos empleadores (sálvese el que pueda) es la de obtener beneficios a toda costa, y por supuesto muchos más que los de sus empleados, para lo cual no hacen ascos a cualquier estrategia que les  haga valer su poder sobre ellos.  El mantenimiento de su empresa se funda en someter a su voluntad la voluntad de los trabajadores. No hay proyecto común. Es el proyecto del “dueño”. Ante esa manifestación de fuerza, los trabajadores (sálvese el que pueda) formamos una jauría obediente en la que cada cual juega a ser el perro más efectivo, dispuesto incluso a morder a los otros perros con tal de hacerse notar ante el jefe. La aspiración, llegar a ser cola de león. 

Como individuo, el empleador con “éxito”, capaz de imponer sueldos de cuatrocientos euros, merece reconocimiento. ¡Ole sus güevos! Ante esa manifestación de poder  ¿cómo reaccionar?  La actitud de “que vamos a hacer, aguantarnos”, “no puedo hacer nada”, es detestable. Boabdiles llorando como mujeres. La actitud de refugiarse en la familia, para tener aposento y comida, dejando pasar día tras día entre cigarrillos y birras, la aborrezco. Conformismo, debilidad, incompetencia.  ¡Hostias!, antes que morir así, morid de hambre en una plaza pública, dando testimonio de vuestra impotencia.  ¡Mil veces más reconocimiento merece el emigrante que pasa horas en el vertedero para recoger chatarra que vender y llevar algo de dinero a casa¡ ¡Mas reconocimiento merece en ese sentido, otras consideraciones aparte, quien, por ejemplo, con poca cualificación inicial, se las ingenia para ir de número uno en una lista electoral, convencer a los votantes  y pasar de un trabajo de remuneración exigua y en negro, a asegurarse en época de crisis, el sueldo de una alcaldía durante cuatro años! Tan real como la vida misma. Ha ocurrido en mi pueblo.

Valores. Venga a hablar de crisis de valores. Falso.  Lo que está quedando al descubierto es que los valores son una gran mentira, un anestesiante  efecto placebo que se ha quedado obsoleto.  

SOLIDARIDAD…
Voz del que la necesita: ¿Como? ¿Cuando?
Voz celestial:  Ya llegará.

IGUALDAD…
Voz del que la reclama: Ante la ley, en oportunidades...¿Cuando?
Voz celestial:   Ya llegará.

Siglos de soflamas sobre la igualdad y la solidaridad, para "dulcificar" un sistema en el que somos sujetos contables en base a los cuales se realizan cálculos probabilisticos para procurar su mantenimiento. Parados, pobres y deficientes son sus actuales excrescencias y el cerebro financiero, está dando órdenes tendentes a su eliminación.Ciertamente, son los más débiles, con los que "no se puede ser tan iguales", y tan solo, de cuando en cuando, "solidarios". Y es que diría que somos genéticamente capitalistas y el capitalismo hace negocio con todo, incluidas las palabras. Como muestra un botón.
                          

                     Constitución española.Art.35

Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo



Los españoles en paro… ¿es que no quieren ejercer ese deber? ¿Han renunciado a ese derecho?  Cuando el anterior ministro de trabajo, socialista, ante los contratos de cuatrocientos euros que propugnó, decía que mejor es algo que nada…¿estaba poniendo en  práctica el “espíritu” de ese artículo constitucional? De acuerdo con la ideología neoliberal dominante y con las declaraciones de dirigentes del PP ante el movimiento de perroflautas del 15M, habría que reescribir este artículo de la siguiente manera:

                                           
                   Constitución española. Art. 35

Todos los españoles que quieran trabajar, que se busquen trabajo o se conviertan en emprendedores. Quien no lo consiga o no quiera hacerlo, no tendrá ningún tipo de ayuda social. Cada cual tiene el derecho a aceptar el sueldo y las horas de trabajo que crea conveniente.



Sería dar visos de legalidad  a lo que está sucediendo. Sin doble lenguaje, sin adornos complacientes. No creo en ninguno de aquellos que públicamente se les cae la baba con la constitución a sabiendas de que es pliego de falsedades, y percibo que ese sentimiento se extiende. Sin el asidero de las falsas creencias, muchos acaban en la desorientación y  la anhedonia. Nuestra sociedad es un nido de nihilistas pasivos, resignados, en espera de que otros o el cielo, en el que aún ignorantemente creen, les resuelva la vida. Espero que esa pasividad, se vuelva empuje; que el conformismo se vuelva lucha; que los valores que no valen para poner en marcha un hombre nuevo, se destierren. 

Digo esto teniendo sueldo fijo, recortado, pero fijo. Podría callarme. Sé que a algunos de los que conozco les sabrán mal estas líneas. Si es así no me estarán entendiendo en absoluto. Desde esta atalaya reivindico la fuerza, el poder, la capacidad de cada ser humano. La vida no tiene nada de idílica, es  una batalla por la supervivencia. A veces tan cruenta como los desastres que genera la madre tierra. Fuera falsos ideales de “pacifismo” social mal entendido e inútil. Quien está en el poder, da palos cuando quiere. Quien no lo está, no tiene porqué poner la otra mejilla.

Padres, en gran parte, en vuestras manos está. Debeis elegir: o educar "señoritingos" blandengues,  borregos conformistas o ... luchadores.En estos dias que tanto se habla de la familia, deberiamos mirarnos sin el velo de la afectividad y proponernos como reto romper las cadenas que nos impiden ser más contundentes en nuestras acciones para llegar a estar como queremos estar; para vivir como queremos vivir.  Eso si que merece una copa en el fin de año. Si no es así, ¡que nos den, por los siglos de los siglos!

lunes, 12 de diciembre de 2011

Noches Buenas



Esta noche, en miles de hogares, nacerá  una niña o un niño, que hará de la noche una  noche buena.

Anoche, hubo  miles de hogares en los que nació un niño o una niña. En ellos la noche fue, noche buena.

Y así, la noche de antes de anoche, y la de antes, y la de tantas otras de tantos siglos antes, en muchas familias, fue de ser noche buena.

Los hijos que alumbramos son vida desnuda, despojada de cuentos. Si nuestros hijos fuesen hijos o hijas del dios de la nochebuena, habría miles de magos llevándoles oro a sus pies y el mundo sería otro. En las noches  buenas de las que hablo, no hay magos, y, para casi todos, nada de ese oro. Son otros los oros. El rojo de la sangre nueva, oportunidad para que la estirpe no desaparezca; el blanco de buena teta, sustento, néctar de amor, y,  cientos de sensaciones en áureas sinapsis entretejidas, para devenir, con el tiempo en el oro del pensamiento. Dos oros para vivir y otro para existir.

Dos hijos tengo. Desde que nacieron no hay noche, que, por pesares que tenga, no sea buena y  espero que así siga siendo hasta que muera. Por eso, el veinticuatro de diciembre, no tengo nada que compartir con quien celebra  que a un dios se le ocurriese traer al mundo  un hijo para, premeditadamente, hacerle morir. Y menos “pa”  salvarnos…de… ¿qué?.

No hay dios ni patria a quien entregue mis hijos porque no hice mis hijos para donarlos a  nadie. 




domingo, 16 de octubre de 2011

DIEZ SEGUNDOS



  Octubre, 3. Lunes, mal día de la semana. A las nueve menos diez salgo de casa con el primer descuido a mis espaldas. De regreso a las dos,  portada y ventanas abiertas y el  olor a quemado me hacen tomar conciencia de mi olvido. Al traspasar la puerta de la calle  me sumerjo en la pestilente niebla gris que inunda todos los aposentos de casa. Ya sé. En la cocina, lo que prometía ser un espléndido cocido es carbón piedra adherido sin remedio a la ahora inservible olla. 

Me quemo. En segundos apesto como apesta mi casa. Me insulto. Idiota. Imbécil. Cenutrio. Auto insultarte, relaja. Ser el primero en darte caña hace sentirte mejor.  Si además es en voz alta, evitas que los tuyos te la den. Una mortificación menos.

A día de hoy, 12, aún mis horas “libres” están saturadas de chutes de pintura, de amoniaco y de legía.  Soy, somos, robots en un no parar de limpiar y colocar. Por un olvido.  Por una distracción que “YO” no ordené, sino todo lo contrario. Hubo un instante en el que fui a apagar la vitro y “YO” decidí hacerlo minutos después, cuando el cocinado hubiese avanzado algo más y ya tuviese todo listo para ir al trabajo. Sin embargo partí sin hacer lo que instantes antes me había propuesto. ¿Por qué ignoré, sepulté o modifiqué  mi “YO” orden? “YO” no lo sé. Ni lo sabré nunca. 

 “YO” estoy en el mundo por la incesante actividad de un cerebro modulado por los estímulos externos e internos que recibe. Pero tal y como las neurociencias  han descubierto, si en estos momentos “YO” sé las palabras a escribir es porque desde hace unos diez segundos mi cerebro ya estaba trabajando en ello. Más claro aún: “YO” estoy escribiendo ahora lo que mi cerebro ha elegido durante esos diez segundos. Pero de esos diez segundos lo ignoro todo porque como “YO” soy el resultado de esa actividad, no puedo controlar la acción neuronal de la que surjo.  Algo de MI me llevó a no apagar el fuego, pero ese algo, “YO” no supe que estaba; a ese algo ni pude ni puedo acceder. Y entonces digo: ¿qué libertad y  responsabilidad tengo en estas o parecidas circunstancias? 

Hoy por hoy, lo afirmo: No podemos conocer lo que en totalidad somos.  


¡Ah Dios! ¡como nos la has jugado!  ¡Tu soplo o era imperfecto o con muy mala leche! Pero  creados con libertad limitada, no nos ha quedado más remedio que intentar apurarla. Y en esas estamos. Llevamos siglos mordiendo la manzana del conocimiento. Voluntad de poder. Hasta fabricaremos lentes que leerán la mente . Ahora sabemos que podremos gozar de más grados de libertad en la medida que nuestro cerebro gane en complejidad y se ensanche el puente entre la inconsciencia y la consciencia.  Por poder, podemos hasta estimular nuestro cerebro para vivir experiencias religiosas. El reino de los cielos de cada cual está en su cabeza. Cada uno somos un rey entre reyes, aunque muchos morirán sin saberlo. La ciencia, como también lo hace el budismo, ha puesto de manifiesto que no hacen falta religiones para vivenciar el misticismo. Otro engaño desvelado.

Llegados a este punto, está claro que sobran  historias sobre Vírgenes que engendran sin coito, TRES en UNO, muertos que resucitan o un cielo lleno de huríes.  

Dios, la verdad es que, no me haces falta.

sábado, 9 de julio de 2011

Autoengaño torero


En el ruedo de la vida unas veces toreamos y otras nos torean.  Torea el maltratador a su víctima, hasta que le acarrea la muerte. Nos dan un pase de pecho al exigirnos más horas de trabajo por el mismo sueldo o al bajárnoslo amenazados con el estoque del despido.Torea el amante infiel a su pareja  con las  verónicas  del regalo, el viaje o la cena sorpresa para impedirle que aviste su faena en otras plazas. Nos someten  con un muletazo de trinchera asegurándonos que tal o cual país tiene armas de destrucción masiva y enviamos soldados que mueren con la puntilla de las minas anticarro, el disparo “fortuito” o la emboscada repentina.  Nos torea por bajo y por alto el hijo consentido y caprichoso. Sangramos la hacienda pública  con  las  banderillas del NO-I.V.A. y  el fraude institucionalizado. El puyazo de las hipotecas nos debilita hasta los 60 o 70 años,  edad en la que pasamos por series  de  achacosos muletazos que la biología nos tiene preparados. Por no contar, entre elección y elección,  los cuatro años de silencioso chiquero en el que el partido dueño de nuestro voto, nos mantiene "ilusionados" con la promesa de regeneración o el cumplimiento de un programa imposible.   

Desde hace siglos la vida de los españoles se ha impregnado de la cultura taurina y tal vez  por eso el párrafo anterior te parecerá “natural”. Profundicemos. El símil presenta las relaciones sociales desde la óptica del autoengaño. Tanto cuando “toreamos” como cuando nos “dejamos torear” en las situaciones expuestas y en cientos de otras distintas, estamos convencidos de que tenemos que actuar así porque es la mejor salida posible, aunque sabemos que protagonizamos una gran mentira. Una mentira que para que no incomode a nuestra conciencia, hemos de ignorar, de ocultar,  convirtiendola en una gran verdad. Con tal mecanismo  nos alejamos de la realidad, viviendo en un escenario que nuestra mente ha identificado como real.  Y así continuaremos mientras que nuestro modo de vida aguante. Si alguna vez se derrumba, ya intentaremos arreglarlo. Quizás esta sea una de las razones por las que las corridas de toros siguen teniendo  interés para parte de la población.[1] En nuestro inconsciente, nos identificamos con un torero que, adornado con  bordados, corbatín, medias rosas y  plástica corporal inconfundible, es el gran embaucador  del toro, al que una vez y otra engaña con ardides no siempre convincentemente resueltos, pero precisos para, con la ayuda de sus subalternos,  conducirlo hasta la muerte. Al engaño, la sangre,  el peligro, la crueldad, el dolor, la agonía, la expiración... los teñimos de arte, belleza, fiesta, valor. El mensaje es claro: auto-engáñate y vence. Auto-engáñate y vive.[2] Asi queremos que ocurra en muchos lances de nuestra vida.



INTENTANDO ROMPER UN AUTOENGAÑO CON POCAS PALABRAS





                                          




                                  










                                                




 




                   

    
                                  
















LECTURAS
De repente, un chaval va y dice: «quiero ser torero» www.dipsanet.es/cultura/tauromaquia/TuSolo/Quierosertorero.pd

Trias de Bes, Fernando .La conveniencia de autoengañarse 
http://www.elpais.com/articulo/portada/conveniencia/autoenganarse/elpeputec/20060122elpepspor_8/Tes

Trivers L. Robert.  El autoengaño, ¿una adaptación evolutiva?

[1] En el año 2008 según la encuesta  Gallup, un 67% de españoles  manifestaba no tener ningún interés sobre este tema. Por el contrario a un 10%  le interesaba mucho  y a otro 22% algo.

[2] Cada año hay unos 17.000 espectáculos taurinos en España. Mueren toros, novillos. Por suerte apenas hay fallecimientos de toreros, banderilleros…