sábado, 17 de agosto de 2013

Gentuza

                    "Ni en el explotador  ni en el que 
                  a él se abandona hay humanidad 
                      sino animalidad". JS-CG

Junto al Gigüela, inusualmente vivo este verano,  diviso una pareja de gitanos rumanos. Sus consumidas formas juveniles y sus pieles abrasadas por el sol  transmiten dolor al verlas. Ella recoge agua verdinolenta del caz, él la  toma de un tubo de goteo. La vida les ha negado hasta el agua, pero ¿a quién le importa? Expulsados e hijos de hijos de hijos de expulsados de todos los cielos e infiernos terrenales, llevan desde el nacimiento el estigma de su raza y sobreviven entre nuestras miradas de odio, desconfianza, desprecio o miedo. En estos días venden  sus energías por menos de veinte euros en la cosecha del ajo y llegado el caso tal vez lo hagan en inevitable y ruinoso meretricio porque su incomprensible y embrutecido Dios tampoco les permite ser putos de lujo. Hasta puede que les expolie algún “hermano” de sangre, Gitano de gitanos, “pisaor” de cabezas ya pisadas en las que aún perviven recuerdos de cuando sus tatarabuelos eran vendidos como esclavos en monasterios de Rumania. Entre los imponentes sauces, su coche, una suerte de caballo y carreta de chatarra, su  refugio y su retiro, su nido de amor y su palacio. No están solos. En las cercanías avisto un vehículo más y algo más allá, otro. Entre los tres forman un pequeño campamento en el que las ropas tendidas, efímeras paredes de algodón, les proporcionan una pizca de intimidad a la espera de que las autoridades o el fin de la cosecha les obliguen a desmontarlo tal y como sucede desde hace años, pues “ellos” aparecen y desaparecen en el pueblo como escorrentías de temporada. Andurrean por nuestras calles desde poco antes que las sembremos de colgaduras para celebrar las fiestas de San Juan, aquél que predicaba y bautizaba para convertir al pueblo, en cuyo honor nos vamos de pinchos, cubatas y cañas a bailes y chiringuitos. Y ellos, sin  agua. ¡C´est la vie!. La vie de los que dicen creer en un Dios y de los que no. En eso nos igualamos todos, en el desinterés por las injusticias y en la desgana por no cambiar nada.  
“Villarta está llena de esa gentuza” me dijeron. ¿Gentuza estas gentes que pasan insufribles horas miserablemente pagadas en el tajo en el que hasta les obligan a comer a pleno sol negándoles  un momento de reconfortante sombra? Hoy por hoy las plantaciones de ajos son el tajo de la deshonra. ¡Gentuza quienes les explotan y quienes hacen la vista gorda! Si por bondad entendemos hacer el bien a otro, en el caso de estos ajeros, ni somos buenos ni nos importa no serlo. Como municipio, años ha que no procuramos a estos nómadas de nuestro siglo lo que si procuramos a las plantas: un punto en el que disponer de agua, prueba de que para muchos las creencias o ideologías que dicen profesar son mero entretenimiento de su ¿entendimiento?. "¡Que los echen!", me continuaron diciendo. Sólo queda, dije, un lugar al que aún no los han intentado desterrar, el mar.
                                                                



                                                                

LECTURA RELACIONADA




martes, 25 de junio de 2013

ADIOS E.S.O, ADIOS. Un ejemplo de conformismo.


“Sólo triunfa en el mundo quien se levanta, busca las circunstancias, y si no las encuentra, las crea” George Berard Shaw.

Durante el curso que está a punto de finalizar, nuestro colegio, un centro público, redujo significativamente su profesorado. A nadie parece haberle importado. Durante un mes no tuvimos maestro de música y durante mes y medio de inglés. No hubieron ni cuatro o cinco madres o padres que se personasen en el despacho del responsable de turno, al que pagamos todos, para demandarles SI o SI que cumpliese con su obligación de nombrar al docente sustituto de inmediato. El curso que viene nos “empequeñecemos” aún más. Dejamos de impartir ESO. Ocurre, como debe de ocurrir en un estado democrático: por decisión de la autoridad competente, sin previa consulta y  análisis con la población afectada. Al fin y al cabo para eso estamos los ciudadanos de esta democracia transgénica insertada de genes franquistas, para obedecer y punto. Hemos perdido la oportunidad de elegir entre que nuestros hijos continúen estudios de educación obligatoria en su localidad o fuera de ella casi en silencio. Un detalle … sin importancia. ¿Para qué tanto elegir?  En tocante a la libertad, esa ficción idealizada, seguimos, como dijo Eric Fromm instalados en el miedo y la sumisión.

Cualquier ciudadano que sintiese a Villarta debía de haberse levantado contra tal decisión y haberla boicoteado. Cualquiera. Los que se han llevado o pensaban llevarse a sus hijos a estudiar fuera como los que no, tanto por las formas de la decisión adoptada como por el fondo porque nos han arrebatado a todos, para siempre, la posibilidad de elegir. Hemos sido ninguneados, tratados como borregos. Un pueblo al que le eliminan servicios es un pueblo condenado a morir. Los pueblos tenemos derecho a servicios básicos de calidad y la educación obligatoria es uno de ellos. ¿Quién es el señor o señora que ha decidido que nuestros hijos de once y doce años han de levantarse a las 7 de la mañana, ponerse en carretera (ida y vuelta) con el consiguiente riesgo de accidente para asistir a clases más masificadas y regresar a las 15h cuando teníamos la posibilidad de evitárnoslo? Una jornada casi casi urbanita, madrileña. ¡Qué modernidad en los llanos de la Mancha rural! En vez de responder exigiendo la mejora del servicio que teníamos hemos acatado su desmontaje con un tímido murmullo en dos o tres reuniones y una postura casi pusilánime.

Han sido dieciséis años de ESO en Villarta divididos en dos etapas. La primera en la que los padres y madres del colegio y el AMPA consiguieron CURSO a CURSO movilizar al Ayuntamiento (que siempre fue a remolque) y hacer que se respetase por el gobierno de entonces su permanencia. Otra, la de estos últimos años, en los que ha existido una infundada campaña de desprestigio, sin base en datos reales sobre el funcionamiento de la ESO en nuestro Centro, lo que junto  con el consejo más o menos explícito de la dirección del colegio a los padres para que se llevasen a sus hijos a un IES, el “olvido” del Ayuntamiento, un cierto esnobismo provinciano, y sobre todo el conformismo imperante han propiciado una situación imposible de reconducir.

El conformismo. Un estar en el mundo muy valorado por familias, políticos y educadores. Un antivalor que es el cáncer de todos los valores. Cuando oigo a un conformista de los muchos que conozco hablar de valores me entran ganas de vomitar. El conformista disocia habitualmente el pensar, el decir y el hacer. Piensa una cosa, pero dice y luego hace otra. A diario hay multitud de cosas que no queremos hacer y que las hacemos en función del qué dirán, de la imagen que damos, de la costumbre, de lo que nos “viene bien”. Es un proceso lento y efectivo al que nos habituamos desde la infancia cuyo objetivo es acallar la propia conciencia y por el que nos habituamos a ser “mu” pero que “mu” falsos en aras de una vida más “complaciente”. Quien lo culmina es aceptado sin mayores problemas por el grupo estableciéndose un contrato tácito de aceptación de la falsedad como salvaguarda de la supervivencia grupal. Es una aceptación simulada, de apariencias, como no puede ser de otra manera, producto de su origen. El precio que se paga por no hacer lo que se piensa es acabar pensando de acuerdo a lo que se “debe” hacer. El rebelde, aquel que no juega a este juego vive en permanente estado de guerra y sólo puede sacar sus fuerzas del sentido ético de sus convicciones.  Su resistencia ante el empuje del poder y de la injusticia surge del  convencimiento. El conformista sin embargo de lo que acaba convenciéndose es de que no tiene que poner ni un ápice su “estable” vida social en riesgo. En todo caso, en función de las circunstancias, simulará que lo hace, pero no irá más allá pues es incapaz de otra cosa. Su vida es un “paripé”.

En el caso que nos ocupa, ante la situación de hechos consumados en la que nos puso la administración educativa, que repito, pagamos para que nos sirva, sólo cabía enfrentarse utilizando una estrategia igual de contundente. Lo demás era parafernalia. En una de las reuniones de los miembros de la plataforma creada al efecto, yo, que no tengo hijos en edad escolar, lo expuse: ¿Quiénes estáis dispuestos a defender que los padres de alumnos del colegio, desde infantil a primaria no lleven a sus hijos a clase hasta tanto y cuanto la administración reconsidere su postura y hacer frente a las consecuencias? ¿Quiénes estáis dispuestos a organizar mientras tanto la atención educativa de vuestros hijos por nuestra cuenta para lo que queda de curso, incluso para el curso próximo con tal de que no os puedan achacar incumplimiento de vuestras obligaciones paternas?...Todo ello sin perder de vista el wertazo que se nos viene encima y que aún haría más difícil sostener la situación.

La respuesta que recibí se puede deducir de la forma en que actuó la Plataforma. Desde el principio quedó claro que nadie estaba dispuesto a jugar a fondo. El AMPA intentó salvar los muebles convocando para la creación de una Plataforma a cuyas reuniones en Villarta nunca asistió la Alcaldesa aunque sólo fuese para dar ánimos. Recogida de firmas, reuniones…POSTUREO. Se decía “vamos a luchar” pero no ha habido la más mínima resistencia al poder político-educativo. Le pese a quien le pese, le duela a quien le duela, un paripé.  
Adiós, ESO, adiós.  ¿Qué será lo próximo a lo que tengamos que renunciar en Villarta? Poco nos queda y espero que lo sepamos conservar. Va siendo hora de que en este pueblo abandonemos el conformismo que nos está llevando a la tumba. Nuestro futuro no es nada halagüeño. Las reformas políticas que se avecinan limitarán aún más nuestra calidad de vida. De los villarteros inconformistas, que los hay, depende un posible cambio de rumbo. Unamos mentes y fuerzas desde ya. Hay que ponerse en marcha. Los conformistas, como está siendo público y notorio estos días, siguen trabajando. 


sábado, 1 de junio de 2013

EL TRAJE DE PRIMERA COMUNION

                    Los trajes  de marinero,  las organzas,
                    plumetis, banquetes  y regalos  de las 
                    primeras comuniones dan para mucho, 
                   sobre  todo  para que los niños y niñas 
                   asocien  emociones  y  sentimientos al 
                   hecho a todas luces increíble de tomar 
                   el "cuerpo" de un ser "invisible".  Todo
                   un  ensayo  conductista. Pero en  oca-
                   siones suponen algo más.
                   Basado en un hecho real.
                  


La madre se detuvo delante de los trajes de primera comunión. Señaló a su niño uno crema y azul que era tendencia y le dijo: ¿Te gusta?. El chiquillo se dio media vuelta y señalando un vestido blanco-azúcar cargado de volantes contestó: ¡Quiero éste!

-¡Calla mariconazo! ¡Ya te pondrás uno como ese pero por ahora no es momento!, masculló entre dientes la madre procurando que no la escuchase nadie más que su hijo.

La dependienta, que se había percatado de la escena, intervino solícita:

-El de volantes es muy bonito, pero un niño tie…

-¡Quiero ir de chica! ¡Quiero ir de chica! Y tú, ¡calla la boca, bruja!

La madre tiró del brazo de su hijo, haciendo lo peor que podía hacer en esos momentos, gritarle su odiado nombre de niño: ¡Marcial! …Pero él, convulso, consiguió zafarse de ella y abandonó la tienda a mayor velocidad que con la que había disparado sus palabras. La mujer, avergonzada, se disculpó como pudo y salió a la calle a buscarle. La dependienta pensó para sus adentros que bastante le había caído a la señora cuando quien en realidad llevaba la carga, era Marcial. 

Aún no sé si lo vistieron de almirante o de princesa aunque pondría la mano en el fuego que fue de algo parecido a lo primero mientras él se vío como lo segundo. Un embrollo añadido al que de por sí conlleva, como todos, este sacramento.




viernes, 10 de mayo de 2013

Padres y madres ante los recortes educativos



No voy a referirme ahora al hecho de que se perpetúe un mal modelo en la preparación y acceso a la carrera docente, lo que tal vez te quede algo “lejano”  sino que me dirijo a ti, PADRE y MADRE para preguntarte que cuando estás viendo cómo la autoridad “COMPETENTE” aumenta hasta treinta o más el grupo de alumnos en el que se encuentra tu hijo y no haces nada, es porque:

  • No eres egoísta y quieres que tus hijos aprendan a no serlo. Cuántos más compañeros tenga mejor lo aprenderá. Lo dices tú pero yo no.
  • Piensas que tu hijo o hija es uno de los "listos" y así tendrá más compañeros que se darán cuenta de ello lo que aumentará su autoestima. Tal vez entre los nuevos halla alguno "tan listo" o más y tendrá un motivo para aumentar su competitividad. O tal vez pienses que entre tantos habrá más cantidad de alumnos "flojos" y tu niño o niña brillará más. Lo piensas tú, no yo.
  • Tu hijo o hija no es de los "listos" y que más da. Ojo, lo piensas tú y yo no.
  • Confías en que el profesorado sabrá adaptarse a las circunstancias y modificará las estrategias de aprendizaje con tal de atender bien a tu hijo. Será porque crees que puede llegar a ser omnipotente. Lo creerás tú, pero no yo.
  • Consideras que no es una circunstancia tan negativa, al fin y al cabo estuviste en clases así de numerosas y no te ha ido tan mal en la vida. Claro que, lo piensas tú pero yo no. A las pruebas me remito. Hemos llegado a ésta crisis porque la mayoría no hemos sido muy espabilados y nos la han dado y nos la siguen dando con queso.
  • Estás en el convencimiento de que "será lo que tenga que ser" porque está escrito en el destino o lo manda Dios. Así no te asaltan culpas ni remordimientos pero bien clarito te lo escribo: tu convencimiento es tuyo, mio no. Tu Dios te pedirá cuentas. 
  • Supones que los que mandan saben lo que hacen y no se puede hacer otra cosa. Tu suposición es, más no la mía y que nos costará caro a todos es lo que supongo yo.
  • No tienes agallas para personarte en los despachos de las autoridades "competentes" y permanecer allí hasta que cumplan con su promesa electoral de no "tocar" al sector educativo. Así de fácil, sin dejarte contar historias ni cantar milongas. No, no las tienes y si me vas a echar en cara que tampoco yo las tenga es que tus hijos te importan menos de lo que haga yo. Vamos que eres una joya de padre o de madre.

Además, si cuando se produce la baja de un profesor se tarda un mes en cubrirla, si eliminan la gratuidad de libros en enseñanza obligatoria, si reducen presupuesto para la formación permanente del profesorado y las becas en bachillerato, si aumentan las tasas universitarias y probablemente en F.P., si se reducen o desaparecen las enseñanzas artísticas y continuas en silencio y sin tener agallas, pues eso, de puta madre. O de puto padre.


·   

domingo, 5 de mayo de 2013

UN MIRLO EN EL JARDIN

" El constructor de palabras construye mundos"
                                   JS-CG
















Su canto viste de bosque mi jardín. Hermoso hechizo inesperado. Bellísimos silbrinos envolventes que transmutan a diario cuatro tapiales de tierra y piedra en templo de la naturaleza. Vibrantes y  disimiles melodías enlazadas como enlazamos las caricias, los besos, las risas o los llantos.

Alegría de mis mañanas y tardes vestidas de negro, se anuncia en el viento como un rey del cielo, con exquisitez, sin falsa modestia, sin miedo, sin preguntarse si debe hacerlo. Le envidio. ¡Hombrujeres quisiera de tan libres vuelos! ¡Mujombres levantando reinos! Busco, pero sólo encuentro almas yermas asoladas por el sometimiento. Busco pero apenas encuentro mirlos, de esos, en nuestros pueblos. 


Diccionario personal.

Silbrinos: silbos trinados de las aves.
Hombrujeres/ Mujombres:  Integrantes de un conjunto de hombres y mujeres o de mujeres y hombres.

                                         Construyendo palabras 
















                Su canto me inspiró palabras.
               Dibujarlo me ayudó a escucharlas.






martes, 16 de abril de 2013

Creer versus Conocer. Una clase de Matemáticas.

         
En la primera clase de la mañana me he visto en la necesidad de abordar en el grupo de segundo de la ESO la estructura del sistema de numeración decimal, la definición de número decimal y el fundamento del algoritmo de la división. ¡Nivelazo! Ahora en la segunda he optado por hacer lo mismo en el grupo de primero. Al final les he pedido que  indiquen el  proceso a seguir para realizar la operación 4:6  y lo justifiquen. Intervienen varios al unísono diciendo prácticamente lo mismo.

- Se pone un cero porque  cuatro no cabe entre seis. Luego se pone una coma y se le añade un cero al cuatro por lo que ya tenemos  cuarenta.

- ¿Pero no se trata de dividir cuatro y no cuarenta?.

-Sí pero como hemos puesto una coma ya tenemos cuarenta.

Insisto. ¿Por qué se han convertido en cuarenta? Responden a coro:

-Así nos lo han enseñado.   

-Será porque la coma es mágica y convierte al cuatro en cuarenta, añado un tanto displicente. Entonces una alumna apostilla:

-Nos han dicho que se hace así y nos lo creemos. Como dice el cura: ¿Por qué creéis que Nueva York existe, si no lo habéis visto?

Apenas dicha la última palabra tercia en la conversación, con vehemencia, otra chica.

-Siempre estás con lo mismo. ¡No lo vuelvas a decir más! ¡Ya está bien! ¡Deja al cura en paz!¡NO VUELVAS A DECIRLO!¡Y deja de mentar al cura!

Ante el silencio de los compañeros me veo en la obligación de intervenir. 

-No puedes prohibir a alguien decir lo que quiera.

-Llevas razón, Juan, pero que diga lo que de verdad dijo el cura. Lo que dijo fue que aunque no hemos visto Nueva York, se puede demostrar que existe, de igual manera aunque no hemos visto a Dios también se puede demostrar que existe.

-Entonces, digo, ¿el cura os ha demostrado la existencia de Dios?.

-Porque tenemos la Biblia y además, la fe, apostilla convencida la chica que estaba sentada al  lado de la anterior.

- Con semejante planteamiento no me extraña que poner una coma en la división con decimales sea para vosotros artículo de fe, dije. Para conocer, para saber, tenemos que utilizar la razón y puestos a razonar voy a ver si comprendeis el porqué de la coma y el cuarenta.

-¡Ay, Juan!, dice una nueva interviniente. ¿Por qué te empeñas tanto en que razonemos? Se pone la coma, el cuarenta y punto. Si es muy fácil.

Me pongo serio y ellos en guardia. 

-Esto os digo: el profesor que no os ponga en situación de que averigüéis el porqué de las cosas es un pésimo profesor y  me refiero al profesorado de todas, repito TODAS las áreas y al de matemáticas especialmente. Quien “enseñe” las matemáticas como un conjunto de reglas que tenéis que utilizar mecánicamente está atentando contra el objetivo fundamental del área: el desarrollo del razonamiento, herramienta fundamental para que podáis resolver problemas de la vida cotidiana. Quien así lo haga os está convirtiendo en meras calculadoras humanas que además de ignorar por qué hacen lo que hacen funcionan con menos rapidez y precisión que las que tenéis en vuestras carteras.

Una cosa más. Tened siempre en cuenta la fuente de información. Salvo que conste una demostración fehaciente no digáis nunca: “esto es así”. Decid: “Juan dice que…”, “el libro de sociales dice que…” “el telediario de mediodía dice…” La misma vehemente alumna del NO  LO VUELVAS A DECIR MÁS, intervino de nuevo:

-Pero Juan, no se puede saber ni ver todas las cosas. En muchas ocasiones tenemos que creernos lo que nos dicen.

-Cierto, pero CREER no es CONOCER. Ejemplo: te duele la cabeza y tomas ibuprofeno. No lo haces porque tengas fe en su bondad para aliviar o eliminar en ciertas condiciones el dolor, sino porque sabemos que surte ese efecto en el organismo humano. Tú no lo has fabricado, desconoces cómo se hace y las reacciones químicas que provoca en tu organismo, pero puedes CONOCERLO en cualquier momento porque hay evidencia detallada por escrito de sus efectos y llegado el caso podrías refutarlo en un experimento. Algo parecido ocurre con la historia. Conocemos la existencia de personas o sucesos por documentos que lo recogen y porque hay un acuerdo general sobre su veracidad. No creemos en su existencia, sino que sabemos que existieron. No creemos que existe Nueva York sino que sabemos que existe. En el caso de Dios vosotros mismos lo decís: creéis en Él, pero ¿lo conocéis?...

Y ahora vamos a analizar el algoritmo de la división  4 : 6 a fin de que no CREÁIS que el profesor convierte cuatro en cuarenta a modo de la multiplicación del pan y los peces.

Tomo cuatro folios en la mano y digo: ¿cómo hacemos para dividir esto en 6 partes iguales  o bien para repartirlo entre seis de vosotros de forma que recibáis la misma cantidad? Lo cierto es que no dejo tiempo para que los alumnos investiguen la solución y puedan contestar con fundamento, se aproxima el final de la clase y no quiero dejar este problema en el aire.  Si lo hubiese hecho tal vez algún o algunos alumnos habrían planteado algo parecido a esto.




En su lugar paso directamente a  explicarlo  utilizando el sistema de numeración decimal. La geometría permite 




justificar de forma comprensible las operaciones matemáticas y la ilustración lo evidencia. Continuamos procediendo de forma similar con las cuatro décimas de resto convirtiéndolas en centésimas.  

De forma inesperada la clase de matemáticas se ha convertido en algo más que una simple sucesión de operaciones. La didáctica de las matemáticas, como cualquier didáctica, no es neutra. El profesor que opta por presentar definiciones para utilizarlas miméticamente sin procurar la asimilación conceptual se postula como el poseedor de la verdad, el único en la clase capaz de comprender lo que dice y conduce a sus alumnos a un comportamiento seguidista y borreguil o a una baja autoestima y al fracaso académico, además de obstaculizar su evolución hacia el pensamiento abstracto, estadio al que no llega más del sesenta por ciento de la población adulta, ciudadanos con esquemas asimilatorios deformantes de la realidad e incapaces por tanto de analizar objetivamente hechos y situaciones, esos a los que llamo “brutos” con una mano de barniz academicista. El docente que no utiliza habitualmente datos de la realidad económica y sociocultural que viven sus alumnos limita o anula la vertiente funcional de sus estructuras mentales logíco-matemáticas, inhabilitándoles en gran medida para solucionar problemas cotidianos. En definitiva es la versión escolar del chaman o sacerdote que predica el valor de las CREENCIAS en el numinoso mundo de los números. Un planteamiento ideológico alienante.




Lecturas recomendadas:  

LIZCANO Manuel. “La ideología científica”. Revista NOMADAS. http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/0/elizcano.htm

POPPER, Karl R. “Conocimiento objetivo” Editorial TECNOS. Madrid 2010.

CASTRATI MATEMATHICAE
http://llanuraenllamas.blogspot.com.es/2011/06/castrati-matemathicae.html






jueves, 11 de abril de 2013

J.L.Primera liberación.



“He estado a punto de reventarle  la cara a mi padre”  escupió J.L. al ponerme al teléfono. Después un brevísimo silencio, un lacónico “mañana nos vemos” y un adiós.
Sabía del desafecto hacia su padre pero no hasta ese punto. Por aquel entonces nuestra relación  rozaba el límite de la amistad pero no llegaba a serlo. Altivo, irónico, hiriente, sus aires de “intelectual” progre y su petulancia me disgustaban y él lo sabía. Escribía poemas que en su mayoría no me producían emoción alguna o escapaban a mi comprensión si bien había musicalizado 6 u 8 que me parecieron hermosos. Un atrevimiento juvenil.

La tarde siguiente nos vimos en la  Plaza del Pilar.  Tras intrascendentes comentarios iniciales  me relató el suceso. Escuchó voces al entrar al piso. Vio a su padre al final del pasillo puño en alto intentando pegar a su hermana M.A. y a su madre forcejeando para detenerle. “¡Te mato, es que te mato!”.  “Te vas a tragar las muelas”. Llegó a tiempo de sujetarle el brazo y detener el golpe. Su hermana se guareció tras él mientras su padre reintentaba la agresión. “¡De ésta te acuerdas!”. “¡Te llevaré a un internado!”. “¡Haré de tu vida un infierno!”. J.L. le empujó  apartándole a dos pasos de distancia. Las palabras se le escaparon de la boca con la misma facilidad que se nos desboca el pensamiento.  “Si intentas hacer algo de lo que dices te las verás conmigo”.  Su padre se le abalanzó pero él, algo más alto, le agarró por las muñecas. “¡Te detienes o nos damos de hostias¡”. Medio segundo mirándose, midiéndose, adivinándose intenciones. La madre consiguió interponerse entre ellos y ambos aflojaron.“¡Ha sido ella!”,“¡de ella es la culpa!”, repetía el padre señalando a la hija mientras se recostaba abatido en el sofá.  J.L. salió al pasillo con un ataque de ansiedad. Se ahogaba y lloró como nunca antes había hecho. Como pudo, salió a la calle.

“Regresé cuando todos estaban acostados. Hoy ha sido un día de angustiosa penitencia. Apenas nos hemos dirigido la palabra, pero todos sabemos que la historia de la familia ha cambiado de rumbo. Ayer enterré el miedo”.

No pude evitar sentirme cercano a él pues no en vano conocía bien el tipo de padre que intenta moldear su prole a base de violencia.  Una clase de hombre enfermizamente orgulloso de tener por su bien, el de él, atados a mujer e hijos con la correa de la opresión. De haber estado presente hubiese sido el firme tercer  brazo de J.L. Aquella tarde no dije mucho, pero no hizo falta, a veces un silencio es la más oportuna de las palabras. A partir de entonces lo miré con otros ojos.

Aún le quedaba descubrir algo más. Pasados unos días su hermana pronunció la palabra abusos…

Para un niño el miedo al padre es el peor de los miedos. En aquel día las palabras, los silencios y la mirada de J.L. gritaban muerte y resurrección. Se había hecho hombre.

                                                              J.L. en familia